Influencias culturales en la neurobiología del amor y el sexo
- Samanta González

- 25 jul 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 25 ago 2024
El amor y el sexo son universales, pero cada cultura los vive de manera única.
Como Sexóloga y Terapeuta de parejas, me parece muy interesante explorar cómo nuestros contextos culturales influyen en nuestras experiencias neurológicas del amor y el sexo. En este artículo, veremos cómo diferentes culturas moldean estas experiencias y cómo las normas y valores culturales pueden afectar cómo sentimos y expresamos el amor y nuestra sexualidad.

La neuroquímica del amor y el sexo
Para entender la influencia de la cultura en estos aspectos, primero necesitamos saber qué pasa en nuestro cerebro. Sabemos que el amor romántico activa áreas específicas del cerebro y libera químicos como la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Estos neurotransmisores nos hacen sentir eufóricxs y conectadxs, y también juegan un papel crucial en el apego y la satisfacción sexual.
Por ejemplo, cuando te enamoras, sientes "mariposas en el estómago" y una sensación de euforia. Esto se debe a la dopamina, que es el mismo químico que se libera cuando ganas un premio, por ejemplo.
Otro neurotransmisor es la oxitocina, a menudo llamada la "hormona del amor", se libera durante los abrazos y el sexo, fortaleciendo el vínculo entre las parejas.
Cultura y neurobiología
Un estudio interesante publicado en Nature comparó las respuestas cerebrales de personas enamoradas de diferentes culturas. Lxs investigadores descubrieron que, aunque los patrones de activación cerebral eran similares, la intensidad y duración de estas respuestas variaban según la cultura.
Por ejemplo, en Japón, una cultura colectivista, las áreas del cerebro relacionadas con la empatía y la cooperación mostraron una mayor activación en comparación con Estados Unidos, una cultura más individualista. Esto sugiere que lxs japoneses pueden experimentar el amor de una manera que enfatiza más la conexión y el apoyo mutuo.
Normas y valores culturales en el amor y el sexo
Las normas y valores culturales también influyen mucho en cómo percibimos y expresamos el amor y el sexo. En algunas culturas, el amor romántico se idealiza y se considera la base de las relaciones, mientras que en otras, el amor puede estar más ligado al deber y la responsabilidad familiar.
Por ejemplo, en muchas culturas occidentales, el amor y el sexo se ven como expresiones individuales de deseo y afecto. Aquí, es común que las parejas expresen su amor a través de demostraciones públicas de afecto, como besarse en público. En cambio, en culturas más tradicionales, como algunas partes de India y Medio Oriente, esto se encuentra más regulado por las normas sociales y familiares. En estos lugares, el amor se expresa de manera más reservada, y las muestras públicas de afecto pueden ser menos aceptadas.
Estas diferencias culturales pueden influir en cómo nuestros cerebros procesan y responden a las experiencias amorosas y sexuales. Por ejemplo, una persona de una cultura que valora la expresión abierta del amor puede sentirse frustrada si su pareja, de una cultura más reservada, no muestra el mismo nivel de afecto públicamente.
La Diversidad Cultural en la Terapia de Parejas
Como Terapeuta de parejas, he visto cómo estas influencias culturales pueden afectar las relaciones. En parejas interculturales, las diferencias en la percepción y expresión del amor y el sexo pueden ser tanto una fuente de conflicto como una oportunidad para el crecimiento mutuo.
Por ejemplo, imaginemos una pareja donde un miembro sea de México y otro de Japón (para continuar con la explicación anterior). En México, es común expresar el amor de manera apasionada y directa, mientras que en Japón, el amor se expresa de forma más sutil y reservada. Es muy probable que esto cause algunos malentendidos, pero una vez que comprenden y se respetan esas diferencias, se encuentran formas de expresar el amor que funciona para ambos.
Conclusión
El amor y el sexo son experiencias profundamente humanas, pero la forma en que las vivimos está estrechamente ligada a nuestras culturas. Al entender cómo los contextos culturales pueden influir en nuestras experiencias neurológicas, podemos apreciar mejor la diversidad de estas experiencias y aprender a manejar las dificultades de nuestras relaciones con mayor empatía y comprensión.
Referencias
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